Con el culo al aire

María y Paco León: “Somos como leones, no por lo que trabajan, sino por el arrojo y la valentía”


“Somos leones, y no por lo que trabajan, porque son muy vagos”, dice Paco León (Sevilla, 1974) entre risas, “pero sí por aquello del arrojo y la valentía”. Carmina o revienta, presentada en el festival de Málaga, es la primera experiencia tras las cámaras del popular actor. La película, un falso documental, narra el robo de 80 jamones ibéricos de una venta que regenta su madre, Carmina Barrios (el negocio familiar de los León durante muchos años), y el plan que urde la mujer para recuperar lo sustraído mientras, ante la cámara, reflexiona con humor sobre su vida y los kilos que le sobran por todas partes.

“Ha sido una experiencia extraña trabajar con Paco y con el resto de la familia. Parecía como si estuviéramos todos reunidos en el salón de nuestra casa”, confiesa María León (Sevilla, 1984), con esa mirada azul que ha enamorado a muchos en La voz dormida, el primer Goya de su carrera. Un preciado entorchado que Paco aún no ha logrado. “No tengo envidia de María por haber ganado un Goya –se apresura a decir–. Todo lo contrario. Sabía que lo estaba pasando mal cuando subió al escenario para recibir y agradecer el premio. ‘Pobrecita’, decía para mis adentros. Casi hasta enseñaste el culo al intentar colocarte el vestido“. María sonríe: “Casi. Me lo recogí como si fuera un traje de flamenca. Darme a mí el Goya es como si lo hubiera ganado Paco, porque soy obra suya. De no ser por él, no sería actriz. Ya lo dije cuando logré la Concha en San Sebastián (mejor actriz en el certamen donostiarra)”.

Su hermano la mira con cariño y añade: “No es un plato de gusto competir con otros compañeros, así que estaba encantado de asistir a la gala y aplaudir a los que iban ganando. Dicho esto, por supuesto que me gustaría tener un Goya”. No tiene un Goya pero ha conseguido tres Fotogramas de Plata al mejor actor de televisión y teatro, tres TP de oro y tres galardones de la Academia de Televisión por su Luisma de Aída.

Además de María y Paco, Carmina o revienta es sobre todo una película centrada en Carmina Barrios. “Mi madre está en la película a punto de reventar en todos los sentidos”, dice el actor-director, que se inspiró para el título en la autobiografía de El Lute, Camina o revienta. “Ella está fuera de la ley y es una especie de vengadora. Creo que la cinta tiene que ver con el cine de delincuentes de los setenta y ochenta: El VaquillaNavajeros,Deprisa deprisa“.

Lo que se cuenta en la película es ficción, pero el personaje de mi madre es verdad cien por cien”, expone María sobre una historia que le toca muy de cerca y en la que intervienen diversos familiares (Alejandro, el otro hermano de Paco y María, tiene una breve aparición).

La actriz está en un momento dulce de su carrera con su papel de Sandra en la teleserie de gran éxito Con el culo al aire y cuando aún no se han apagado los ecos de su alabado personaje en La voz dormida, con el que también obtuvo el galardón a la mejor actriz revelación del Círculo de Escritores Cinematográficos y el de mejor intérprete en los premios Top Glamour.

“Comencé a rodar pensando en hacer un pseudo documental sobre mi madre, pero como resultó que era una actriz consumada el proyecto fue creciendo y así ha quedado una película inclasificable, que es ficción y no lo es”, afirma Paco, que, con su Luisma en la serie Aída, ha logrado todo un récord de permanencia en antena por la fidelidad de una audiencia que ríe con las ocurrencias de este personaje único de la televisión. “Mi intención al juntar el documental, la ficción, la comedia, el drama, la improvisación y el propio texto del guión es buscar algo auténtico. Siempre he sabido que las historias de mi madre tenían un interés más allá del biográfico y que le podía provocar curiosidad a más gente de la estrictamente familiar”.

Una familia la de María y Paco marcada por la tragedia de la Guerra Civil. Su bisabuelo y dos de sus hermanos fueron fusilados, y otro más tuvo que huir a Estados Unidos ante la posibilidad de que pudiera correr la misma suerte que los anteriores. “No me parece que sea algo especialmente insólito la historia de mis antepasados”, dice Paco, de pronto serio. “Cuántas fosas anónimas no habrá con restos de personas a las que sus familiares perdieron de vista para siempre”.

La comedia

¿Cuál es el techo de estos comediantes inquietos y talentosos? ¿Serán igual de buenos en papeles dramáticos? “Es verdad que mi personaje en La voz dormida llega a ser, dentro del ambiente tan tenso que se respira en la película, un poco risueño porque Pepita es pura, joven, inocente”, aclara María sobre su papel en el filme de Benito Zambrano que le ha supuesto tantas alegrías. “Quiero pensar que podría hacer igualmente un personaje dramático que uno cómico. Si una domina el papel, está cómoda siempre”.

Muchos hemos visto u oído hablar de la participación de Paco León en el programa El club de la comedia y sus graciosas imitaciones de personajes populares como Anne Igartiburu, Raquel Revuelta, Bertín Osborne o Matías Prats. Por otro lado, en la reciente temporada otoño-invierno presentó en teatro The Hole (El agujero), un espectáculo hipnótico que combinaba música, baile, sexo y humor.

El actor no tiene dudas sobre en qué género se desenvuelve mejor: “La comedia, claro, el humor. Me gano la vida bastante bien, así que debo pensar que valgo para esto. De todas formas, creo que la comedia y el drama están muy mezclados. Se han inventado subgéneros como la dramedia que engloba drama y comedia, además de otros matices. En televisión, normalmente, se buscan series con argumentos cómicos pero es frecuente que contengan giros melodramáticos. Hasta Aída los tiene. Estoy muy de acuerdo con esta mezcla porque la realidad es así”.

Paco y María tienen mucho respeto al humor en todas sus variantes. María, en concreto, ha pasado, como antes su hermano, por la prueba de fuego de los monólogos en El club de la comedia. “Son todo un oficio en sí –piensa la intérprete–, porque los buenos monologuistas saben improvisar. Yo, como actriz, me dedico a interpretar un texto y hacerlo lo mejor que pueda, algo muy distinto a la improvisación. Es otra manera de contar una historia”.

Hablando de actores y de actrices, quién mejor que la madre de los hermanos, Carmina, para dar fe del genio artístico y cómico de sus hijos en esta primera película de su vástago. “Todas las madres son muy pintorescas –dice Paco–, aunque la mía quizá rompa el molde. La gran sorpresa es que, además de especial, sea una excelente actriz”. María asiente, encantada de oír sus palabras. “El ver a Carmina actuar, repetir texto, ajustarse a las marcas del rodaje, me hace pensar que esta profesión es muy fácil, o muy difícil”, concluye el novel director.

La actuación

Están los hermanos León tan dedicados e inmersos en su profesión que cuesta imaginarlos haciendo otra cosa. “Yo quería ser mujer bala –ríe María–. También me gustaba bailar y quizá podría haber intentado hacer carrera. Desde luego, el espectáculo lo hubiera dado. Un día Paco me dijo que siguiera sus pasos artísticos. Nos llevamos diez años y él siempre me ha aconsejado y me sigue aconsejando que acepte un papel u otro”.

“No recuerdo que nunca quisiera hacer otra cosa que ser actor –dice su hermano–. Ya lo tenía claro a los cuatro años. Me avergonzaba decirlo pero en secreto ya estaba decidido”.

Por tanto, hay que agradecerle a Paco que haya descubierto a María y que ahora todos podamos disfrutar de su presencia en las pantallas. “No fue fácil convencerla –recuerda el actor–, pero yo insistía porque estaba seguro de su talento. Cuando uno lleva tiempo en el medio sabe lo que puede funcionar, y de ella no me cabían dudas. Le decía, ‘el día que te pongas a la faena, te va a resultar más sencillo que a muchos, y yo me incluyo entre ellos’. En María, por lo rápido que ha conseguido situarse, se han juntado las tres patas de la mesa: talento, trabajo y suerte”.

La actriz puntualiza lo que acaba de decir Paco: “Yo no creía que me iba a resultar más fácil que a él la interpretación. Pero es lo que pasa con las madres, que saben más que tú, y el sabía muy bien lo que a mí me iba a gustar. Tenía esa intuición”.

Pese a que tienen una gran personalidad, se inspiran, como no podía ser de otra forma, en otros intérpretes que han abierto brecha. “Soy fan de Penélope Cruz porque es una mujer muy trabajadora, un ejemplo de profesionalidad”, afirma María con convencimiento. “También admiro a Victoria Abril o a Carmen Maura, que me parecen auténticos monstruos”. Paco se resiste a dar nombres. “No soy muy mitómano, pero sí que me gusta pensar en hermanos mayores, así les llamo yo, como Javier Cámara o Carmen Machi, que son buenos en cualquier medio, cine teatro, televisión… y hasta anunciando yogures”, se ríen ambos, dejando en la entrevista una nota más de la complicidad de hierro que les une.

Hay muchos actores en España, y la mayoría trabajan poco y mal. Paco y María no sólo trabajan, sino que también pueden elegir los papeles que interpretan. “No he tenido hasta ahora la angustia de la falta de trabajo”, dice María. “Todo me ha venido rodado. Es una suerte poder dedicarse a este oficio del que disfruto mucho, aunque claro que es difícil ser actriz. Quizá cuando me resulte sencillo comenzará a ser aburrido”.

Paco tiene una visión positiva del trabajo y también del temido paro entre los actores. “Creo que siempre se puede elegir. Puedes decir que sí o que no a lo que te proponen, quizá porque no es el papel que uno espera, pero elegir sí que se puede. Nunca me he quejado de la profesión a la que me dedico. No se me han caído los anillos por ir en un momento dado a animar comuniones de niños ricos. Es un cometido igual de digno que todo lo que he hecho en la tele”.

No tiene planes para seguir dirigiendo después de Carmina o revienta. “Esta película no es el debut de nada. Simplemente es algo que me apetecía hacer. Diría más: Carmina o revienta la he dirigido como actor porque es lo que me considero por encima de todo. Es una manera de interpretar a través de otra persona. En el rodaje le decía a María: ‘Mira, esto que yo haría así con tu personaje, hazlo tú’. Así se lo planteé no sólo a ella, sino también a mi madre y al resto de los intérpretes”.

Se le nota que está muy ilusionado con lo que ha creado en la película. “Me parece que hay tres clases de directores. Los primeros trabajan desde la realización y se preocupan mucho de la fotografía, son más bien pictóricos. Los segundos son más escritores y se centran en el guión, intentado seguirlo al pie de la letra. Y después hay un tercer grupo, en el que me encuentro, que dirigen desde la interpretación, hablando mucho con los actores, poniéndose en su lugar”.

Los personajes y el cine

Por desgracia, los hermanos León no tienen recetas mágicas para que la gente se anime a ver cine español. “¡Si la tuviéramos, estaríamos ya como Amancio Ortega!”, responde Paco burlón, y María vuelve a reír. Continúa el actor: “Nadie sabe qué se puede hacer. Por mi parte, voy a intentar que el público vea Carmina o revienta. Una película que no tiene mala fórmula: con mucha alma y poco dinero”.

El rodaje transcurrió en Sevilla en diciembre de 2011. “Dos semanas y poco de filmación –aclara Paco–. No es que faltara presupuesto, sino que ya no tenía más tiempo”. En aquellos meses comentó que estaba cansado de ponerse delante de las cámaras. “Lo que ocurre es que cuando llevas ocho años con el Luisma, que es algo muy insólito en esta profesión, necesitas refrescarte, sentir el músculo de actor y de artista. Y lo he hecho a costa de no irme de vacaciones o descansar lo que debiera. Por eso me metí en la aventura de The Hole y en sacar adelante Carmina o revienta. De esta forma, cuando vuelvo a ponerme el traje del Luisma llego hidratado y con ideas nuevas”.

Si Paco León tiene alguna asignatura pendiente, es con el cine. “A nivel actoral, es lo menos interesante que he hecho en mi carrera, y eso no quiere decir que las películas hayan sido malas”. Recordemos que se le ha podido ver en filmes como la comedia romántica Dieta mediterránea o el vodevil No lo llames amor, llámalo X. “Es muy difícil, no sólo en el cine, que un actor haga un personaje que llegue a la gente. A mí me ha tocado el Luisma y a María la Pepita de La voz dormida, y eso pasa muy contadas veces, si es que tienes la suerte de que suceda. Suelo recordar lo que me dijo una vez Concha Velasco: ‘Chiquillo, en una carrera de tantos años se me conoce más que nada por Las chicas de la Cruz Roja y Santa Teresa de Jesús; con la cantidad de personajes que he encarnado’. De pronto, no sabes cómo, se establece una conexión rara con el público porque le das el alma a un personaje con el que la gente se identifica. Lo demás es hacer canastas, unas te salen mejor que otras. Artesanía pura”.

Los días normales, de vida cotidiana, son una excepción para ellos: “Ya ni me acuerdo de qué es eso”, dice Paco, con esa sonrisa que ha cautivado a tantos telespectadores. “Nunca dejamos de trabajar –recalca María– pero cuando tengo tiempo me gusta bailar, escuchar música, cocinar y comer bien, ver a los amigos, cantar y celebrar la vida. Algo de todo eso sería un día perfecto”. “Sí, y estar con la familia”, añade su hermano, que es padre de una niña de dos años.

La fama, otra parte del trabajo

Todo en la vida tiene su contrapartida y su peaje, y en la existencia de los León la fama parece una compañera inseparable. “La llevo con resignación”, confiesa el actor. “Me ocupo de ella y no tengo inconveniente en que me hagan fotos. Es otra parte del trabajo. Ahora, disfrutar, disfrutarla, pues no”.

María carece de la experiencia de su hermano con los buenos momentos y las servidumbres de la fama. “No he tenido tiempo de enterarme de lo que es. No le doy mucha importancia. Es efímera, como las modas. Me ha pasado todo muy rápido. Primero el Goya y ahora la serie Con el culo al aire. Agradezco que vean el programa, me saludan a veces por la calle porque tenemos mucha audiencia”. La serie de Antena 3 ha logrado convocar en el prime time de las noches de los miércoles a tres millones y medio de espectadores, por delante de rivales de otras cadenas como Tú sí que vales. “Me sorprende que a la gente le dé alegría verme, sin que me conozcan de nada, ¡qué responsabilidad tan grande!”.

Sevillanos de pura cepa, ambos viven en Madrid

Y al hilo de la fama, la legión de seguidores de Aída y elLuisma puede estar tranquila: hay serie para rato. “Sí, voy a continuar interviniendo mientras la audiencia responda…”, confirma Paco, y avisa: “Aunque no creo que, estadísticamente, le quede a la serie mucho recorrido. Llevamos muchas temporadas”.

Sevillanos de pura cepa, ambos viven en Madrid. “Echo de menos cosas de comida, como los serranitos (bocadillos típicos de Sevilla a base de filetes de pollo, jamón, pimiento y tomate), pero en Madrid soy muy feliz”, responde María, con esa naturalidad que encandila. “Yo no soy de echar de menos ningún sitio –dice su hermano–. Reconozco que se vive fenomenal en Sevilla y me alegra mucho ver a los amigos, pero estoy bien en Madrid y también lo he estado en Barcelona, cuando he vivido allí”.

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