Con el culo al aire

María León: “Me muero por volver al teatro. Tengo muchísimas ganas”


Con la Concha de Plata debajo del brazo y a punto de conocer si finalmente el Goya como mejor actriz revelación descansa en sus manos, María León sin lugar a dudas está en su mejor momento profesional. Con las ideas muy claras, y con una simpatía desbordante, esta sevillana de 27 años es una de las actrices con más futuro del cine español.
Juega con la cámara, no para de reír y contagia el amor que siente por su profesión.

Nominada al Goya como mejor actriz revelación, ¿cuál fue tu reacción al recibir la noticia?

Mi reacción fue pegar un ‘bote’, abrazar a mis amigas que estaban al lado, gritar y emocionarme muchísimo. Es el sueño de cualquier actriz.

Tras tu paso por diferentes series de televisión (SMS, La tira, Aída), llega a tus manos el papel protagonista en “La voz dormida”, ¿Cómo ha sido debutar en un proyecto cinematográfico con Benito Zambrano como director?

Ha sido una gozada. Trabajar con Benito es un aprendizaje maravilloso. Es uno de los mejores directores que tenemos en este país. He trabajado con unos compañeros y un elenco maravilloso y hacer una película de protagonista de principio a fi n. Ha sido una gran forma de aprender y lo he disfrutado mucho, no he sufrido en absoluto.

¿Qué te ha supuesto el papel de Pepita en “La voz dormida”?

Me ha supuesto algo maravilloso tanto personalmente como profesionalmente. Hacer un papel como el de Pepita ha sido un regalo muy grande. En primer lugar por tener la oportunidad de contar delante de una cámara de cine un personaje con un alma como el de Pepita ha sido increíble.

Yo con Pepita he tenido un enamoramiento especial, me enamoré del personaje muchísimo.

Si pudieras quedarte con una escena de la película, ¿con cuál te quedarías?

Me quedaría con la última vez que veo a mi hermana Hortensia, cuando se despide que ella le  dice que no deje a su niña sola.

Tras haber pasado por la comedia, es el primer papel dramático que interpretas, ¿con qué género te quedas? ¿En cuál te sientes más a gusto?

No me quedo con ninguno, los dos me gustan igual. Para mí sería perfecta una tragicomedia. Disfruto igual tanto haciendo una comedia como un drama, entiendo que no tiene nada que ver pero lo disfruto igual. Para mí el goce es el mismo.

¿El equipo en general esperaba, el éxito y la buena crítica que ha tenido la película?

Hacer una película es muy difícil y cuando todo el equipo hace una película es porque cree en esa película y porque quiere defenderla. El equipo es el primero que hace una buena crítica y son los primero que confían en lo que estamos haciendo, si no confían ellos no va a confiar nadie.

Es emocionante ver las imágenes en las que recoges la Concha de Plata, ¿qué sentiste y qué recuerdas de esos momentos?

Me recuerdo como una niña ‘chica’. Recuerdo que pasé muchos nervios, fue todo muy rápido y no me dio tiempo a ser muy consciente de todo porque en realidad no era consciente de nada. No me dio tiempo a digerirlo. Lo disfruté como una niña pequeña cuando vienen los Reyes Magos.

Muy ilusionada, muy sorprendida, intentándolo disfrutar todo lo posible pero un poco ‘borracha’ de alegría, porque te emborrachas de alegría y no consigues digerir todo lo que te está pasando, porque es tan bueno que no te cabe en el cuerpo.

Dedicaste la Concha a tu hermana en la película, Inma Cuesta, ¿qué ha supuesto trabajar con ella?

Una hermana en mi vida. No tenía hermanas, tenía solamente dos hermanos y ahora ya tengo una hermana. Inma Cuesta ha sido una ayuda enorme, trabajar con Inma, cómo mira Inma, cómo cuenta, con qué verdad trabaja, con qué generosidad. Todo eso me ha ayudado a mí y a mi personaje a que Pepita fuera como es. Sin Inma Cuesta, Pepita no hubiera sido la Pepita que ha sido al final.

Hay alguien muy importante en tu vida como actriz y como persona, y es tu hermano Paco León, ¿qué has aprendido de él?

He aprendido todo, y lo que me queda por aprender. Es mi hermano mayor, me lleva diez años y él es un pilar indispensable en mi vida, igual que mi otro hermano, Alejandro, que no tiene nada que ver con este mundo. De mis dos hermanos aprendo todo lo que puedo, porque son mis mayores y de los mayores hay que aprender.

Has participado en la primera película-documental dirigida por tu hermano Paco, “Carmina o Revienta”, en la que la protagonista es tu madre, ¿qué tal ha ido el rodaje con la familia?

Ha sido muy raro todo porque actúas con gente que no son actores. Nos hemos llevado una sorpresa porque son mis tíos los que actúan, mi madre, toda la familia y son mucho mejores actores que nosotros. Ha sido muy fácil trabajar con ellos. A mí como actriz me ha costado un poquito, porque era actriz, no hacía de mí misma como ellos. Ha sido una experiencia rara este experimento que ha hecho Paco, un falso documental ya que es una mentira pero contando algunas verdades, metiendo a la familia. Es una mezcla, un cine muy independiente pero estoy segura que va a salir bien.

En “Con el culo al aire”, la nueva serie que estrena Antena 3 próximamente, interpretas a Sandra, ¿qué nos puedes contar de la serie y de este personaje al que interpretas?

Va a ser una serie muy divertida. Hay un elenco maravilloso, unos compañeros con unos personajes muy divertidos.

Somos de todas las edades, hay desde niños pequeños a adolescentes, treintañeros e incluso matrimonios mayores; una gran familia en un camping. Cada uno con un color, hay una borracha, una pija, un loco; personajes de todo tipo y muy dispares que forman una gran familia y son buena gente, gente ‘con el culo al aire’. Sandra es una doctora con dos hijas que se separa de su marido y como no puede aguantar el ritmo de vida que lleva termina tomando anfetas, la descubren y la echan del hospital y se queda ‘con el culo al aire’, sin trabajo, con dos niñas, teniendo que tirar para adelante y decide irse a vivir a este camping donde se encuentra a esta familia loca y se tiene que adaptar poco a poco con todos los vecinos que no se lo van a poner nada fácil; pero va a ser muy feliz.

En esta serie trabajas con actores de la talla de Raúl Arévalo, Paco Tous o Carmen Ruíz.  ¿Qué tal compartir esta experiencia junto a ellos?

Es una gozada, me lo estoy pasando genial. Trabajar con Raúl Arévalo es alucinante, una persona con mucho sentido del arte que disfruta trabajando y nos hace disfrutar a los compañeros todos los días desde que llega a plató. Con Carmen Ruíz me he hermanado también, es otra hermana que me he encontrado en el camino. Es una actriz de raza, una mujer muy generosa trabajando, hemos congeniando muy bien y estoy aprendiendo mucho de ella. Paco Tous es familia desde siempre, de Andalucía, es como un hermano mayor; estoy encantada con él porque es un gran payaso del que hay que aprender.

En 2007 interpretaste la obra de teatro ‘Juan de Mairena’, dirigida por Pedro Álvarez-Osorio, ¿te gustaría volver a pisar las tablas del teatro?

Por supuesto. Nos sabes cuántas ganas tengo de volver y si puede ser de la mano de Pedro y al lado de Juan Carlos Sánchez sería algo muy grande. Estoy loca, me muero por volver al teatro, tengo muchas ganas.

¿Cómo ves la situación actual del cine español?

Como está este país y como está todo, ‘con el culo al aire’, pero yo creo que hay muchas ganas de hacer cosas. En España viene una generación con muchas ganas de trabajar y una generación anterior que tienen las cosas muy claras, así que confío en que no se va a terminar el cine y en que vamos a seguir evolucionando todos juntos.

¿Cuál es la parte positiva y negativa de trabajar en televisión y en cine?

La parte positiva de trabajar en televisión es que es una manera de tener el motor entrenado las veinticuatro horas porque en televisión todo se hace mucho más rápido, hay menos medios para todo ya que todo es muy caro y es muy difícil. Es todo como un poquito más falso. Es una manera de entrenarte ya que en las series de televisión se va muy deprisa y hay que estudiarse el texto de un día para otro. Lo malo es que tienes que estudiar de un día para otro y eso a un actor no le viene muy bien. El cine lo bueno que tiene es que se cuenta una historia de principio a fi n, se cuenta con mucho más tiempo, más detenimiento, más gusto y se hace un poquito más verdad la historia. Lo malo del cine es que son muy poquitas películas buenas las que hacemos. Te llegan muy pocos guiones bonitos en los que tú puedas contar una historia redonda, es muy difícil escribir un guión y hacer una película. No siempre te va a tocar la primera una señora historia, como me ha pasado a mí.

Desde tu experiencia personal, ¿crees que se apuesta lo suficiente por los actores jóvenes dentro de la industria audiovisual española?

Creo que en la industria audiovisual española están demasiado asentados los jóvenes. Quieren mucho colegio, mucho ‘culo’, mucha ‘teta’ y creo que deberíamos contar otras historias que para la generación que viene sean más interesantes y tengan más cosas que contar. Hay actores y actrices con cuarenta y cincuenta años que están preparadísimos para poder contar historias de vida. Tendría que haber hueco para todos, para los jóvenes, los menos jóvenes y los más mayores, porque tiene que haber de todo. Los jóvenes están demasiado bien arropados.

¿Te gustaría cruzar el charco y tener la oportunidad de trabajar en Estados Unidos?

Sí, pero antes que aprender muchas cosas y hacer muchos trabajos bien y mal, en cine, teatro, televisión, en la calle. Tengo que hacer todavía muchas cosas para cruzar el charco. Me parece que me queda mucha escuela todavía que aprender. Cuando sea una grande, si algún día consigo serlo, entonces me encantaría. Ahora lo que tengo que plantearme es formarme que me quedan muchas cosas por aprender.

Si pudieses cumplir un deseo, ¿con qué director y actores te gustaría rodar? 

Me encantaría trabajar con Victoria Abril, con Elena Anaya, que el otro día me dijo que le encantaría trabajar conmigo, con Penélope Cruz. Me gustaría trabajar con cualquier director español, que tenemos muchos y muy buenos, incluso alguno no tan conocido. Con Daniel Sánchez Arévalo me divertiría mucho hacer una comedia, porque me parece que es un hombre muy bonito como persona, con una sensibilidad enorme y estoy segura que él y yo trabajando nos lo pasaríamos muy bien.

¿Te gustaría ser una chica Almodóvar?

Me encantaría, por supuesto. Mi película preferida es ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’.

Me se toda la película, los diálogos, cada personaje. Amo a Almodóvar, me gusta mucho su manera de trabajar, su manera de hacer cine. Almodóvar es muy especial y para trabajar con él tiene que ser en un momento justo. En sus películas inventa y crea sus personajes, así que espero que algún día se le ocurra algo y cree algo conmigo.

¿Sientes interés por la moda?

No tanto como debiera. En esta profesión nos tenemos que poner un poquito las pilas y saber de tendencias. Tengo una estilista, Ana Capel, que es una amiga de Sevilla y es ella la que me echa una mano a la hora de vestirme, de ir a los eventos y me enseña un poquito de moda. No sé todo lo que me gustaría saber, pero estoy en ello, compro revistas de moda, leo, busco, investigo porque también es otra parte de esta profesión cuando estás cara al público. Tengo una tendencia clara que es mía, mi sello que es ser como yo soy, entonces varío muy poco. Me adapto a las tendencias, no me suelo disfrazar.

¿Algún diseñador te ha propuesto vestirte para la noche de los Goya?

Sí, pero no me llego a enterar de esas cosas ni me gusta enterarme. Entiendo que hay gente que está interesada y me hubiera gustado que me vistieran todos, pero he confi ado en José Juan que es un estilista de los grandes y es quien me ha vestido en los dos momentos más importantes profesionalmente, las dos veces que he ido a San Sebastián. Soy fi el con las cosas que me funcionan y he decidido que me vista él en los Goya, así que no se de quién iré vestida, confío plenamente en José Juan y en que me va a tener trajes de los que me vuelva loca y me gusten todos.

Si no fueras actriz, ¿a qué te dedicarías?

No lo sé, la verdad. Me hubiera gustado mucho bailar, pero no sé muy bien a qué me hubiera dedicado. Al mundo del arte seguro. No hay nada que me apasione más que mi profesión.

    

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