Con el culo al aire

Diario de un camping 2×07: Adivina quién viene a cenar al camping


Esta semana hemos vuelto a tener nuestra dosis de camping que tanto necesitamos todos con la emisión del septimo capítulo de la segunda temporada de “Con el culo al aire”. Hoy os dejamos con su correspondiente crónica, a cargo de Andrea (del blog Epic Us), que nos ofrece su particular visión de lo que acontece en él.

Una semana más hemos podido disfrutar de un nuevo episodio de Con el culo al aire, que ha sido divertidísimo además y en el que han hecho eso que tanto me gusta: que casi todas las tramas han convergido en la misma al final y han tenido que ver unas con otras. Por eso, tras haberme devanado los sesos para ver cómo hacía la crónica, voy por tramas y espero que tenga sentido.

Empiezo con la trama protagonizada por Los marqueses. Y es que Pepelu no deja de estornudar y, cuando le consultan a Sandra, ésta les informa que Coco le da alergia. El problema es que si sigue con la perrita la alergia irá a más, acabará en asma y al hospital. Ahora yo debería añadir true story, en plan Barney Stinson, porque me pasó eso mismo… so, Pepelu, me solidarizo contigo 😉 Sonso no, ella lo larga a la calle, xD.

Pepelu: Yo a este plan le veo lagunillas…

Bueno, por suerte al ser un Ercilurrutigastañazagogeascoa no pillará ni un resfriado ni medio.

Por eso, el resto del camping se pone a cotillear y a trollear, así que Sonso le da a la máquina de pensar y, mientras se cubren los labios para evitar el escrutinio de Lola, le explica su idea: conseguir a Coco una casita para perros de estas pijas con calefacción y todo.

Y, claro, las casetas pijas para perros no las regalan en las esquinas, así que Los marqueses vuelven a darle a la máquina de pensar y deciden robar cobre. Así que, nada, miran un tutorial en Internet… Y no, esta que escribe no ha ido a youtube a probar si encontraba algo, qué va, no… o.o… Bueno, por la noche Los marqueses se ponen manos a la obra: le roban a Chema cobre como para pagar la casa de Coco, unas vacaciones en Marbella y la ITV del coche. Ahí es nada. Hombre, ya que te pones, lo haces con condiciones, ¿no? Pero, claro, la avaricia rompe el saco y, en este caso, provoca un apagón.

Ahora hago un alto y paso a la siguiente trama y es que Pocoyó ha vuelto, yey, regocijémonos. Encima, hoy le han juntado con La profa e hijo, lo cual mola, que me gusta cuando se salen de la normalidad. Bueno, con el regreso de Jorge el camping se ha alborotado y todos se han ido corriendo a ver la llegada, mientras apostaban sobre qué iba a ocurrir con Eli: la mayoría era que lo iba a rajar y la apuesta a destacar la de Lola, que, al ver el sentido abrazo de Pocoyó a Angelito, ha optado porque le echa un polvo a éste, xDD. Bueno, para los curiosos, lo único que pasa es que Pocoyó quiere que vayan cada uno por su lado, pero Eli que cree que va a volver con ella más tarde que temprano.

Ay, Jorge, cómo había echado de menos verte y sacar capturas tuyas la semana pasada.

Les falta la pancarta o las palomitas… o a la cámara para grabar el reencuentro entre Pocoyó y Eli.

Mientras, es el cumpleaños del Opositor cachas y, cuando va a visitar a su madre para devolverle los tuppers de rigor, además de encontrarse a Lola gorroneando, lo hace con una sorpresita: su padre va a ir al camping para darle su regalo. Esto no gusta nada de nada al Opositor cachas, aunque tampoco tiene otra opción pues el hombre se presenta con su novia súper joven, lo es más que Roberto y todo.

El reencuentro no va demasiado bien, lo que es el eufemismo del año porque El opositor cachas no deja de soltar pullas a mansalva. Además, La profa sufre un ataque de locura total y decide organizar una cena con todos. ¿En serio? Joder, si en una familia tirando a normal, las cenas pueden ser peligrosas, en este caso es una bomba de relojería. Además, La profa está inspirada y suelta que tiene novio.

Más tarde, Lola va a visitar a La profa para se desahogue y eso y, de hecho, es tan buena amiga que, además de escucharla, le ha preparado un desahogue total en forma de alemán en su cama. Vale, el alemán es la versión germana de Jabba el Hutt, pero, oye, que la mujer ha tenido su detalle. Eso sí, La profa es de la opinión que ya puestos a hacer el paripé, pues se hace en condiciones. Dí que sí, mujer.

Y como si fuera el destino, justo después Chema amenaza a Pocoyó por desertar con su hermana. Está siendo tan nice como acostumbra, cuando escucha como Pocoyó le pide pasta a Ángel para pagar la web de contactos. Chema ve el cielo con la conversación, así que decide llegar a cabo su venganza, a lo Emanda y pone carteles por todo el camping como si fuera Jorge: si le encuentran novia, pagará 500 euros.

Se ven los engranajes del malévolo cerebro de Chema en funcionamiento, aunque yo he echado de menos que se frotara las manos haciendo “muajajaja”.

Los primeros en ver los carteles son Pepelu, que piensa presentarle a su prima para conseguir la pasta y pagar la casita de Coco, y Lola, que quiere arrejuntarlo con La profa, pero después se apuntan Los picachurreros con Miss Cardados del polígono (sé que puede parecer un mote de los míos, pero no, es literal). El pobre Pocoyó, reconvertido en un tronista de su propia versión de Mujeres, Jorges y viceversa, flipa cuando PeluVilma y Dino van a presentarle a su candidata, compañera de promoción de PeluVilma (¿el estampado de leopardo era obligatorio en el colegio de estas? Pregunto, que tengo curiosidad).

Entonces Chema, al que le falta retorcerse el bigote para ser un malo de opereta, le deja caer su venganza con mucho regocijo. Éste como yo, que se regocija con el regreso de Jorge… aunque cada uno a nuestra manera, xD. Tras que Pocoyó tenga que rechazar al cayo malayo de la prima de Pepelu, Candela le ofrece otra candidata, en este caso ex de un jugador de fútbol, lo que le motiva. En esas llega Nico con otra candidata, una prostituta… Joder con el enano, xDD.

Pocoyó llega a su bungalow, donde Ángel ya está pensando que va a ocurrir algo y donde Lola y La profa están preparando la velada de esa noche. Cuando La profa le cuenta todo, Pocoyó se compadece y, para hastío de Ángel que prevé desastre, acaba aceptando.

Eso sí, antes se pasa por el bar para conocer a la apuesta de Candela, justo cuando El padre del Opositor se pasa con su novia a por vino. Pocoyó al ver a la novia, va directo a ella y se pone en plan latin lover, con esa cara de seductor marca registrada de Jorge. La chica, sin embargo, pasa de él… y en esas llega la amiga de Candela, de la cual pasa porque, palabras textuales, es alérgico a la silicona y las minifaldas de skay.

Clases de seducción por Jorge, el latin lover.

Entonces llega la esperada fiesta, que de fiesta no tiene nada porque más parece un velatorio, y Pocoyó llega el último y se encuentra al actual amor de su vida… siendo la novia del padre de Opositor cachas. ¿Y creéis que eso le importa? Pues no, pese a ser un novio de alquiler, la situación y tal, se pone a ligar con la chica, pero sin ninguna discreción ni nada. Si es que le falta ejercer de vividor follador y preguntarle si quiere salami y no refiriéndose a los sandwichs, xDD. Todo eso, mientras Roberto sigue con sus pullas.

La profa le pide a Pocoyó que deje de tirarle los tejos a la chica, pero él cree que está siendo disimulado. Será posible, xDD. Pocoyó, encima, sostiene que si se la liga, le hace a Charo un favor. En esas, se produce el apagón que han provocado Los marqueses y estos deciden utilizarlo para, por un lado, cantar el cumpleaños feliz con la tarta y, por otro, Pocoyó le apunta a la chica su número en una servilleta, apoyándose en su espalda, aunque no ve demasiado.

El resto del camping lo aprovecha para lo que mejor se les da: el vandalismo y cuando Los marqueses llegan al bar, se encuentran a todo quisqui saqueándolo… hasta que Candela consigue encender el generador. Los marqueses vacilan a Chema, pero éste les dice que no está de humor porque le han robado todo el cobre y ellos disimulan muy, pero que muy bien. Eso sí, deciden que tienen que deshacerse el cobre o lo pasarán muy mal. Si es que… ¿a quién se le ocurre robarle a Chema, eh, eh? Yo antes metería la cabeza en un león a dieta, que conste.

Les ha costado, pero al fin se han dado cuenta de la magnitud de lo que han hecho.

Yo de ser ellos ya estaría en Singapur, habría ido como una instalación, que dice Eli, xD.

En la fiesta de cumpleaños, Pocoyó le insiste a la chica que acepte la servilleta, pero ella no quiere. Encima, descubren que está en blanco y es que Pocoyó ha escrito su número en la espalda de la chica y en vez de 0 ha puesto un corazón… Hostia, Pocoyó, ¿qué eres, una niña de seis años? Bueno, la cuestión es que el padre se ha chinado y uno ha salido huyendo y el otro detrás, en plan tebeo, vamos.

Además, por otro lado, seguimos con las consecuencias inmediatas del episodio anterior: Paulino ya sabe la verdad, por eso está triste y, por eso, Sandra tiene a sus hijas rompiendo cosas para que haga algo útil. Sandra está preocupada porque su padre no habla con ella y su solución es que lo haga con Ángel, por lo que le rompe la radio y le echa la culpa a Ángel para que vayan a comprar una nueva. Eso sí, Paulino no le hace nada, ni le insulta ni nada… ¡Uh, qué mal está este hombre!

Total, que Angelito y Pocoyó (enrolado porque Angelito es un egoísta que pide cosas a cambio de prestarle dinero a su amigo) se van con Paulino rumbo al centro comercial, mientras Pocoyó tiene la osadía de decirle a Paulino que él superó su ruptura enseguida. Uh, alguien no tiene memoria a largo plazo, ¿eh, Dori?

La cuestión es que tienen que parar en la rotonda porque Paulino lo exige y éste, al ver unas prostitutas, decide contratar sus servicios. Miento, los de un travesti que canta mucho. Ángel le intenta avisar, Paulino le ignora y acaban largándose por patas.

La cara de susto de Ángel es lo mejor, xDD.

Cuando llegan al bungalow de Sandra (mientras ésta tiene que parar sus planes casamenteros y olvidarse de los 500 euros bajo amenaza de pegarse de nuevo con Eli), Paulino está muy ofendido porque Ángel ha impedido que se desahogue. Al enterarse de todo, Sandra le quita el dinero con la colaboración del centollo, no así de Eli, a la que le parece bien el tema. Paulino no se lo toma bien y dice que, para eso, mejor estar muerto.

Luego, Paulino va a las duchas comunitarias a ducharse y se encuentra con Yuki, que le acaba tirando un globo de agua, pero relleno de pis. Paulino se resbala con la orina y se espatarra con tal mala pata que se le caen las pastis al suelo. Lo peor es que se pone a recogerlas. Argg, pero que han tocado el pis, arrrg, qué ascoooo. Bueno, en esas llega Sandra, que se cree que se ha intentado suicidar y decide convertirse en su sombra.

Por la noche, aprovechando que Pocoyó tiene la cena con La profa, Ángel se dispone a disfrutar de una velada de hombretones, cuando Sandra le encasqueta a su padre para que hablen. Lo que pasa es que Paulino hablar, hablar… pues como que no quiere. De hecho, lo que desea es usar el bungalow del centollo de picadero, ya que se ha traído a una de las prostitutas de la rotonda para desesperación de Ángel.

Pero ahí no acaba todo porque, en esas, mientras Paulino empieza a ponerse nervioso ante las perspectivas de chuscar, llega Eli para desnudarse en la cama de Pocoyó. Jorge y Eli están hechos el uno para el otro, sutilidad cero tienen los dos. Eli, por cierto, se está fumando un porrito y Paulino, creyendo que es un cigarro, se lo quita para calmarse un poco y, ea, entra en la habitación de Ángel con la puta. Por cierto, yo de ser Ángel luego quemaría esa cama. Llamadme rara, pero sería incapaz de dormir en una cama y con unas sábanas en las que ha frungido mi suegro (encima, menudo suegro) con una señora puta a la cual, encima, ha pagado Ángel. Brrr, no, no podría.

Sin embargo, al final no ocurre, pues Paulino ha salido huyendo por la ventana en cuanto la prostituta se ha quitado la camiseta. ¿Por qué no hemos visto eso, guionistas, por qué? La mujer se lo está comunicando a Ángel, cuando Pocoyó irrumpe y se esconde en la habitación de Angelito porque El padre viene dispuesto a patearle el culo. Ángel le dice que fuera, algo que Pocoyó agradece, hasta que el primero matiza: que se peguen fuera, que seguro que Jorge se lo merece, xD.

Y esta cara se le queda a Jorge, xDD. MUY fan.

Entonces llegan todos los demás y, de paso, Roberto le dice a su padre que se avergüenza de él por ser un pitopaúsico y tal, cuando al hombre le da un infarto. Van a buscar a Sandra, que lo trata y, de paso, se entera de que su padre casi se tira a una prostituta y, también, de que El padre usa viagra, algo que alegra mucho a Charo, por cierto. Eso sí, mientras tanto, Pocoyó sigue ligando con la chica, con un par, xD. Encima, Ángel tiene que pagar a la prostituta… como siempre.

Ostras, en serio, Ángel se ha convertido en el Rockefeller del camping. Macho, el pobre lleva toda la temporada pagando los desaguisados de todo quisqui. ¿De dónde saca el dinero? ¿Es como el Tío Gilito y tiene una bóveda llena de dinero donde nada, mientras, supuestamente, vende pisos? Vamos, es lo único que se me ocurre para que tenga tanta pasta, que entre unas cosas y otras, cuanta choja ha soltado.

¡Es Gilito McAngelito!

Y, a todo esto, ¿qué ha sido de Paulino? Bueno, pues se ha quedado durmiendo en el huerto, junto a los tomates. Los primeros en encontrarle son Los marqueses, que le dejan parte del cobre para inculparlo, pero, oye, que lo hacen con buena intención porque, claro, si le largan, le hacen un favor a Ángel y Sandra.

Por la mañana, lo encuentran éstos, pero también Chema, que está en plena redada, y lo ve con el cobre. Como ha fumado el “cigarrito” de Eli, todos creen que ha sido por eso, pero Chema se lo toma como una afrenta y lo echa del camping, algo que, evidentemente, causa una gran conmoción en Ángel… al que le falta bailar la lambada para celebrarlo, xD. Eso sí, cuando llegan al pueblo descubren que, oh, Rosa Ruano ha puesto en venta la casa. Juer. Como dice Angelito, es un hombre con suerte, xDD.

¿Quién quiere dormir abrazado a un peluche teniendo tomates?

Para acabar, Los marqueses le han comprado una casa que ni la Barbie a Coco y la están admirando, cuando llega Chema y les dice que sabe que han sido ellos los ladrones de cobre, así que o demolición o pago. Aceptan lo segundo, claro está. Por cierto, digo yo, si está tan seguro de que han sido Los marqueses, conociéndolos y conociendo a Paulino, ¿por qué le ha echado? Pobrecito.

Y hoy me he reservado para el final, ya que creo que así todo tiene más sentido, a Dulce que hoy ha estado especialmente graciosa. De paso, aprovecho y comento que me está gustando lo que están haciendo con ella esta temporada. Bueno, la cuestión es que está haciendo la compra con sus compañeros de piso y resulta que no ve tres en un burro… o la puerta del súper, que se la come sin patatas ni nada, mientras los otros dos cabrones se parten la caja. Vale, yo también lo habría hecho, de hecho así ha sido.

A falta de un gif del hostión (que ha sido épico) os dejo a los cabrones de los otros partiéndose el ojete, xD.

Mientras su madre la cura, le dice que va a tener que llevarla a examinarse la vista, algo que Dulce no quiere y, claro, tampoco ayuda que los otros la trolleen vilmente. Bueno, como acostumbran en realidad.

El de la óptica les explica que Dulce tiene muchas dioptrías y que tiene que ponerle solución cuanto antes. Ella quiere lentillas, pero el precio asusta, así que deciden que sean gafas. Encuentran unas muy bonitas, pero tienen un nombre muy caro y, al final, encuentran unas de saldo que, estoy convencida, les dejó Betty la fea cuando pudo comprarse ella las lentillas.

Ese mismo día va a comer a casa de los Picachurreros y Dino y PeluVilma le piden al resto de su prole que no se rían de las gafas. Ay, chicos, ¿no habéis oído lo de poner diques al mar y esas cosas? Pues eso. De hecho, en cuanto llega Betty, digo, Dulce se parten la caja de lo lindo. PeluVilma intenta arreglarlo poniéndole el flequillo a lo emo, pero sólo sirve para que los otros tres la trolleen de lo lindo: que si parece una fregona, que si no la tocarían ni con el palo de la fregona, que si Javi antes se liaría con el perro del marqués o, incluso, el propio marqués… Así que, claro, Dulce se larga afectada.

Cachondeo supino, algo muy de hermanos, xD.

Dulce con sus gafas y su flequillo poco mágico que no las ha hecho desaparecer.

Por eso, sus padres acaban yendo al sitio que Dino odia tanto: EL BANCO. Lo pongo en mayúsculas porque no podéis escuchar el súper tono que uso al decirlo… ya, si eso, le echáis imaginación, xDD. Bueno, Dino parece que más que estar en una oficina, se encuentra en Poniente opositando al trono de hierro, pero PeluVilma cree que es una buena idea pedir un préstamo de 2000 euros de estos que anuncia en la tele. Pero, claro, hay letra pequeña y aceptar el préstamo les supondría un gasto extra casi igual al precio de las lentillas. Así que se acaban largando, ¿con las manos vacías? No, que Javi les acompaña y ha birlado todo lo posible. Me sorprende que, de paso, no se haya llevado el escritorio o la silla, xD.

De vuelta a su bungalow, se encuentran con Dulce que está muy deprimida porque tiene que llevar las gafas horribles y no quiere que Roberto la vea así, por lo que PeluVilma insiste en el préstamo. Dino se niega y cuenta que su padre tenía una churrería bastante famosa, pero que pasó por una crisis económica, pidió un préstamo, luego tuvo que pedir otro para pagar el primero y, así, acabaron quedándose sin casa.

Como no quieren usar dinero que no tienen, deciden empeñar las alianzas y la cadena de Javi, cuando llega Yuki con el bastón de Chema, el cual ha robado durante el apagón. PeluVilma, al cogerlo, descubre que se abre y que Chema guarda dinero dentro, por lo que deciden usar ese dinero para las lentillas y quedarse con sus respectivas joyas.

Es un escondite tan geniaaaal. Y la cara de Alicia es muy brutal, xD.

Al día siguiente, van al bungalow de Dulce a darle las lentillas, algo que la alegra muy, mucho. Eso sí, cuando Dulce se estaba lavando la cara, acaba tirando una lentilla por el lavabo… Are you fucking kidding me? O sea… a ver, han robado a Chema, a Chema, ¿vale? Para que pierda la lentilla sin ni siquiera habérsela puesto, si es que es para matarla, en serio, xDD. La propia Dulce debe pensar que la van a asesinar, porque se calla e incluso acaba montándose en la moto de Javi ante la insistencia de su familia, por lo que se mete una hostia de campeonato, claro.

Por eso, acaban pidiendo el préstamo y comprar otras lentillas, aunque después todos quieren usar la tarjeta de crédito. Al final, Dino decide esconderla, aunque el plan de Javi era bastante molón, por cierto, xDD.

Eso ha sido todo por hoy, el próximo promete con los tres en el pueblo y el resto del camping teniendo un macro-accidente. A mí esto de que junten a casi todos en una trama me motiva muy, mucho, encima eso de ver a Eli tentando a Pocoyó me gusta mucho también. Vamos, que hay ganas de ver el episodio ^^