Con el culo al aire

Diario de un camping 2×13: El alcalde diabólico 2


El pasado miércoles despedimos la segunda temporada de “Con el culo al aire” y, como es costumbre en nuestra web, hoy os traemos su crónica correspondiente, la cual está a cargo de Andrea (del blog Epic Us), que nos ofrece su particular punto de vista de lo que aconteció en el final de temporada, el cual nos dejó muchas sorpresas y, por supuesto, risas.

La segunda temporada de Con el culo al aire ha llegado a su fin con un episodio divertidísimo, que ha servido de broche a una temporada magnífica. Así que, nada, directamente voy a la crónica y en esta ocasión no voy a separarla por tramas, ya que ha estado todo como que muy relacionado, así que… vamos allá.

Y es que Chema ha reunido todos en el bar para que él y El alcalde maligno les den una noticia: como La profa ha hecho público el chanchullo del alcalde, por lo que le han pedido que dimita, éste ha decidido vengarse y los echa del camping. Por más que algunos le hagan la pelota (véase Pocoyó) o se pongan farrucos (véase Dino), el tío no cambia de opinión, así que se tienen que dar el piro.

El opositor cachas intenta interceder por su madre, pero se respira hostilidad, aunque, por suerte para ellos, los demás intentan decidir qué hacer. Personalmente, me molaba la idea de Lola de fundar un camping empezando por el bar, pero ellos se quedan con la de Dino: luchar para quedarse. ¿Todos? Pues no. Por un lado, Los marqueses se largan y, por otro, Sandra decide irse con las niñas a casa de Alfonso… y sin Paulino, claro, que es persona non grata por tonterías como disparar a Alfonso. Tsk, qué cosas.

Paulino sin entender por qué Alfonso no quiere tenerle en casa, si es que el melenas es un especialito. Vamos, en el pueblo de Paulino es normal lo de dispararle a alguien y demás, xDD.

Angelito, al enterarse del plan de su novia, se mosquea un poco y, en un momento de flipamiento supino, le propone casarse para que les den un piso de protección oficial. Ella acepta sin dudarlo, por el piso. Todo muy bonito y muy romántico, claro que sí.

Encima, en esas, empieza a sonarle el teléfono a lo bestia, ¿y quién es? Claro, el de siempre, Pocoyó. Angelito corre raudo a su lado y no se puede ni imaginar qué quiere su amigo. Es una cosa muy, muy personal. Que le mire el ojete. Acaba de proponerse con Sandra y ya está mirando el ojete a Pocoyó, todo muy romántico y parejil, xD. Por si fuera poco, Pocoyó le pide que le sople, así que Ángel lo hace… y Paula les pilla. Aún se lo toma bien. Yo estaría meándome de la risa (era lo que ocurría en casa) o me largaría de ahí mimetizándome con el ambiente. Bueno, por cierto, Paula le echa un vistazo al ojete de Pocoyó y descubre que tiene una señora almorrana.

MUERO, esto es demasiado para mí, que soy muy básica para depende qué cosas, xDD.

Mientras tanto, El opositor cachas le cuenta a Candela lo que sucede y señala que, si ella se va, Lola no tendrá qué comer, así que la pobre Candela rompe el billete para quedarse. No sin antes tomarla con Roberto, por joderle el plan. Si es que…

A todo esto, Los marqueses se han ido a un camping nuevo súper mega fashion, donde les atiende un señor súper amable… y súper desnudo. Lo curioso del caso es que eso no les hace sospechar dónde se han metido. Y es que, al ir a su bungalow, descubren al mismo señor amable, que les va a hacer las camas… efectivamente, en bolas. Todo porque es un camping nudista. Sonso se quiere largar, pero a Pepelu le puede el nivel del camping y los extras tipo equitación, sauna y demás, así que deciden quedarse.

Los marqueses descubriendo que están en un camping nudista. Dios, muero con sus caras, xDD.

En el camping (el de siempre), Chema ya está alquilando los bungalows, lo que mosquea a Dino, cuando, encima, El centollo le cuenta que se va con Sandra. Tanto él como PeluVilma le acusan de traidor, de puñalada y tal. Sin embargo, ésta última le sigue a la calle y le saca otro piso de protección oficial para ellos. Pero, eh, no os vayáis a pensar que Ángel no saca nada a cambio, ¡no señor! Le ofrecen la increíble oportunidad de cangurear a los hijos de los Picachurreros. ¡Qué chollo, madre mía!

Después, Ángel le dice a Sandra que ya tienen hora en el ayuntamiento para casarse al día siguiente y, además, le da una separación de bienes para que firme, ya que no quiere que le pase como en su primer matrimonio. Cuando ella y Eli lo leen, se rebotan porque es todo: MI coche, MI cafetera, etc. Vamos, lo que viene siendo una separación de bienes, me imagino, xD.

Por su parte, PeluVilma intenta convencer a sus hijos para que apoyen la mudanza: a Dulce se la gana en cero coma, a Javi con decirle que hay piscina con una chica socorrista, a Nico lo convence Dulce al decirle que puede trucar el ascensor y dejar encerrada a la peña (Dulce es una genia, en serio, lo que me he podido reír) y Yuki por la idea de tener amigos fijos. Una vez convencidos los niños, ya sólo le queda Dino, así que tiene un plan cojonudo: hacerle su comida favorita y con postre incluido.

Me ha encantado esta escena. Dulce últimamente sale poco, pero cuando lo hace, se luce.

Al mismo tiempo, Pocoyó está muy malito, cree que tiene fiebre, pero Paula no le hace ni caso al creer que es un pupas. Encima, en cuanto ella se va, Ángel le cuenta la buena nueva, lo que no se toma muy bien, aunque, al menos, será el testigo y, en caso de que Paula no le diga que se mude con ella, Ángel lo acogerá siempre.

En el camping nudista, Sonso echa de menos lorzas para taparse (literal) y no se atreve a salir, pero Pepelu tiene una idea: se taparán con cosas que sí estar permitidas como pañuelos o bolsos. Sin embargo, pese a sus súper apaños, el señor desnudo no les deja ir así por el camping. Intentan comprarlo, pero el hombre es muy fiel a sus principios nudistas: o se desnudan o se largan.

De vuelta al camping de siempre, Sandra cree que Ángel no se fía de ella por la separación de bienes y lo comenta con Paulino. Éste, de paso, se extraña de no tener cuarto, lo que Sandra le confirma dándole dos opciones: o vuelve al pueblo o con sus otros hijos. Paulino no quiere, así que le pide a Sandra que interceda por él, pero ella le dice que todo está en manos de Ángel, así que tiene que hacerle la pelota.

Pocoyó, mientras tanto, lo está pasando muy mal y llama a Eli para que cuide de él. Qué morro tiene el colega. Pero, ojo, cualquiera le dice que no con esa carita que pone y la vocecita de enfermito. Pocoyó le pide a Eli que se quede con él y que ponga una película; al final, tras un gran debate cinematográfico (Pretty woman vs. El robo de la jo-joya), acaban poniendo Cuatro bodas y un funeral. Hugh es siempre un cierto. Ay, Hugh.

Bueno, que me enrollo, Dino es citado al bar donde Chema le invita a una cervecita para celebrar que se va a comprar un piso. Dino flipa, sobre todo cuando ve a sus churumbeles pegándose por las habitaciones y éstos le cuentan todo. En ese preciso momento, El centollo (que más bien debería ser El pupas porque siempre cobra, generalmente por hacer buenas acciones) aparece por el bar, así que Dino le intenta estrangular, hasta que se entera de que la idea fue de PeluVilma.

El hombre que estrangulaba a los centollos.

Por si Ángel no tenía suficiente, cuando vuelve a casa, se encuentra a Paulino de lo más amigable: que si le aprecia mucho, que si es de sentimientos para adentro… Pero El centollo es muy listo y le caza enseguida y le dice que, aunque podría superar caerle mal a Paulino, no puede con lo mal que le cae a él. Paulino le pregunta qué tiene que hacer para convencerle y Ángel le responde que, a partir de ese momento, cada vez que él de dos palmadas, Paulino se callará y será bueno y obediente. Dios, Ángel, qué poderío.

Y el centollo que calmaba Paulinos.

En el bungalow de Pocoyó, los dos están disfrutando de la película (cada uno a su manera), cuando él se pone en plan filosófico: según él, la moraleja es que si te gusta alguien, tienes que ir a por él. Eli, entonces, le cuenta la verdad y Pocoyó flipa… pero resulta que es una fantasía de Eli que, al final, no le dice que está embarazada. Lo malo es que, en esas, aparece Paula súper contenta porque sí, acepta irse a vivir con Pocoyó, algo que, evidentemente, pone triste a Eli, que se va en cero coma.

En estas, Los marqueses han probado lo de estar en el camping nudista desnudo, pero están en la cafetería y aparece un tío desnudo y acaban saliendo por patas. Por cierto, la cara de Sonso es brutal, lo mejor.

Total, que regresan al camping, dispuestos a volver a su bungalow, pero resulta que Chema se lo ha alquilado a un alemán enorme y motero. Así que, claro, aunque Pepelu quiere sacar a relucir su mano de pelotari pues… como que tampoco es un suicida sin aprecio alguno por la vida y se tienen que aguantar.

En ese momento, Dino va a su casa donde PeluVilma le ha preparado su comida favorita con picante incluido para que se ponga tontorrón, algo que no le emociona. Alicia se da cuenta enseguida de lo que ocurre, así que intenta convencerlo (que si todos lo hacen, que si alquilar es perder dinero), pero Dino cree que la hipoteca no les va a crear más que problemas. Encima, él cree que se va a quedar todo el mundo para luchar… pero únicamente se encuentran con el apoyo de Los marqueses, que están viviendo en el Mercedes, ya que los demás se están preparando para irse.

Le pide ayuda a La profa, pero ella dice que la han echado ellos, que ya no tiene amigos y que, encima, o se unen todos o no hacen nada. Al ver como todos se disponen a irse, Dino se queda muy triste y PeluVilma le dice que no se preocupe, que su hogar estará donde estén ellos.

Es como si los Picapiedra tuvieran que dejar Rocadura, ainss.

Por la noche, Ángel está esperando a Sandra en compañía de Lola que, como es muy lista, ya está viendo que caso de que la doctora no aparezca, se puede traginar a Angelito. Sin embargo, Sandra aparece con sus propias cláusulas para la separación de bienes: en caso de que Ángel la engañe, todo será para ella. Ambos firman el papel, aunque están de un picado del quince, echándose en cara mutuamente que no son el ex del otro.

Al día siguiente, Ángel está vistiendo a Pocoyó para que vaya a la ceremonia, pero éste está peor. Por eso, le pide que le lleve al hospital, pero El centollo tiene que irse a casarse, así que no puede llevarle y Pocoyó se ofende. No es que nos podamos sorprender demasiado, xD. Ángel, antes de irse, le aconseja que llame a Eli y Pocoyó tiene el morro de decir “con lo que yo he hecho por él”. Claaaro, él por Ángel y no al revés, claro que sí.

Llama a Eli, pero ella no le coge. Además, está en el hospital con Chema, que le pregunta qué le ocurre con Pocoyó. Eli pasa de responderle, aunque sí que le dice que deja el camping, por lo que Chema deduce que Pocoyó es el padre de lentejito. Chema cree que debe decirle algo para que apechugue, pero Eli no quiere. Además, como han chingao en todo el camping, éste no deja de recordarle a él. Chema le dice que lo que le pasa es que está hasta las trancas. Ya te digo. Y Pocoyó estando cegado, encima, jo, pobrecita, ¡Eli no se merece eso! ¬¬U

Deberían darnos más escenas entre los hermanos porque molan un montón.

En el camping, esa misma mañana, La profa e hijo van a hablar con Lola sobre que Candela se quiere ir a vivir su vida, pero que no se atreve a dejarla sola. Ambos intentan hacerle ver que es hora de que haga algo para que Candela se vaya, perolo único que consiguen es tener que hacerle la comida.

En el bar, mientras tanto, Ángel va a tomarse una caña y se encuentra a Sandra ahí haciendo lo mismo que él. Se ponen a hablar de la separación de bienes, de que una se siente una ladrona y el otro un infiel… Y así empiezan a beber y a beber…

A todo esto, PeluVilma está contentísima con la idea de comprar el piso, pero Dino sigue sin verlo claro: ¿y si algún día no tienen dinero? ¿Si se quedan sin trabajo o se ponen enfermos? Al fin y al cabo, si en el camping no pagan, sólo les echan, sin deudas. Ese argumento termina de convencerle, así que rompe la solicitud del piso y decide hacer lo que sea para quedarse en el camping. PeluVilma intenta convencerlo, pero él es muy claro: él es así, por lo que puede quedarse, pero también es libre para irse.

Pocoyó, por su parte, consigue la ayuda de Dani, que consigue que Javi lo lleve al hospital en su moto. Cuando llegan, con Javi llevándolo en una camilla haciendo “ninonino”, Eli acaba de salir del ginecólogo y se despide de Chema. Eli se esconde, pero la enfermera no deja de llamarla, así que la acaba amenazando. Pocoyó, por su parte, llama a Paula para que le cuele y ella le pide a un médico que le eche un vistazo: resulta que tiene un trombo, así que tienen que operarlo. Pocoyó le suplica a Paula que se quede con él, pero ella no puede porque está trabajando.

El flotador como collar de Javi yo lo veo, seguro que Lady Gaga se pone uno así y lo peta.

Al pobre Pocoyó le anestesian y pone unas caras… Ay, qué caras, son demasiado para mí. Javi, muy impresionado con todo lo que ha visto, decide marcharse, pero Pocoyó le pide que se quede con él. Javi acepta, pero antes va a ver si encuentra unos caramelos o algo, momento que aprovecha Eli para colarse. Al verlo quietecito en la cama, con los ojos cerrados, le cuenta todo, pero todo. Y, claro, como Pocoyó solo tiene anestesiadas las posaderas, se entera de todo.

Por eso, Eli sale huyendo. Pocoyó intenta seguirla, pero, claro tiene las piernas anestesiadas y no puede moverse, así que le tiene que pedir a Javi que le lleve. Así que el valiente caballero Pocoyó se ponga en su valeroso corcel Javi-Dog que, aunque no se despista persiguiendo ardillas, tira a Pocoyó al intentar bajar las escalera. Evidentemente se les escapa Eli y, encima, al ver la sangre de Pocoyó, él también se desmaya. Dios, qué risa, qué buena pareja hacen estos dos. ¿Por qué no los han juntado antes? ¿Por qué?

Que tiemble Rocinante, que llega Javi 😛

En el camping, Ángel, Sandra y Lola (que se les ha ajuntado) llevan una melopea de narices, cuando aparece Paulino para decirles que tienen que irse a casarse. El centollo le enseña su truco nuevo, lo que le mola a Sandra. Deciden que se quieren mucho, que quieren noche de bodas, así que van a casarse con Paulino y Lola como testigos.

Los que se quedan en el bar son Dino y Los marqueses, que están dispuestos a putear a Chema para quedarse. Le piden que se una a la lucha, que son amigos, pero la respuesta literal de Chema es “una mierda pa’ tos vosotros, ahora voy a por el cortacésped”. De hecho, regresa armado con él, pero los rebeldes tienen un arma secreta: PeluVilma llega con Yuki y Nico, sorprendentemente la kriptonita de Chema, que no les puede hacer nada… aunque ellos a él sí y le petan el cortacésped. Además, también se les unen a la lucha La profa e hijo.

Los otros cuatro van al despacho del Alcalde maligno, tres de ellos súper contentos (quien dice “contento” dice “más pedo que Alfredo”) y él no está muy por la labor de celebrar la boda en tales condiciones… hasta que se entera de que son gente del camping, así que Lola saca los papeles y la boda comienza.

Al día siguiente, la parejita se despierta resacosa sin recordar casi nada. Lola también está ahí, resacosa también. Ángel le pregunta si ella se acuerda de algo, pero él mismo se da cuenta de que ha dicho una estupidez, xDD. Sandra encuentra un certificado de boda, pero, ojo, que ellos están como testigos porque los que se han casado han sido Paulino y Lola. WTF?! ¡Qué pasada, cómo mola! O sea, yo estaba segura que Ángel y Sandra no se casaban hoy, pero creía que iban a ser Pocoyó y Eli los novios, no estos dos. ¡Qué fuerte! ¡Me encanta!

Lola lo celebra, sobre todo porque tiene recambio para Candela, y entonces llega Paulino que flipa con la noticia. Lola vuelve a su carabana, donde se encuentra a Candela empaquetando y le cuenta la buena nueva, tirándole un ramo en forma de hoja de lechuga que le da en toda la cara. xDDD. Pobre Candela. Lola, entonces, le devuelve el billete de tren y le dice que se vaya: resulta que para que Candela pudiera marcharse, había escrito los papeles mal a posta para casarse con Paulino y resolverse la vida. Joder con Lola, qué ídola. Es una crack la tía. Candela se alegra mucho, mientras que Dani parece el niño de Solo en casa del disgusto.

Y despedimos a Candela, que en mi imaginación, se reunirá con Bobby y serán súper felices y eso.

Esa misma mañana, Chema despierta a la resistencia y les dice que afuera hay un camión cochambroso donde está echando las cosas de todos ellos. Pocoyó llega justo entonces preguntando por Eli, ya que quiere estar con Eli, pero Chema no tiene ni idea de dónde está su hermana.

Encima, Chema está disfrutando al echarlos del camping, así que todos van a ver como maltratan sus cosas. Pepelu le pide a Dino que haga algo y éste le pide a Chema que pare todo, pero éste le dice que la ley prohíbe vivir más de 180 días seguidos en un camping. A Dino se le enciende la bombilla y le dice que no se preocupe, que se irán todos a la hora en la que llegue el alcalde. Y así lo hacen, para regocijo del Alcalde maligno, aunque Chema no está demasiado contento. Y siendo Chema eso es hasta bonito 😉

Peeeeero, en cuanto se largan, regresan para estupefacción del Alcalde maligno, que les amenaza con denunciarlos. Roberto le explica la ley, pero yo me quedo con la explicación de Javi: con que cada 180 días, se piren un día, ya es suficiente. A Chema la solución le mola porque, así, cada vez que se registren de nuevo puede subirles el precio. Ay, Chema, tú siempre tan generoso… pero por eso te queremos ;P

Y eso ha sido todo por hoy y por esta temporada.

Eso sí, por suerte, nos han regalado un estupendo avance de la tercera temporada, que parece todavía más divertida y disparata que esta. En ella, además de hostias varias, paridas y demás, hemos podido conocer a los nuevos fichajes, que tienen muy, muy buena pinta. Curiosidad friki que me ha hecho ilusión: el hijo de Ángel es el mismo niño que hacía de hijo de Carmen Ruiz en Yo soy Bea. Y, además de las ausencias de Candela y Roberto, que estaban anunciadas, me imagino que se les une la de Charo, que no ha aparecido en toda la promo. Y, curiosamente, Dulce ha salido en un mísero instante en compañía del resto de chicas.

Y, ah, habemus proposición de Jorge, lo que es guay, reaparición de Rosa Ruano, que también mola, y embarazo de Los marqueses, que mola mil, pero, sobre todo: ¡¡beso entre Ángel y Pocoyó!! Uy, uy, entre los avances de El secreto de Puente Viejo y esto, estoy que lo flipo. OMG.

¡Feliz verano!

Nop, no he podido resistirme =D

¡Qué ganas de que llegue la nueva temporada!

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